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VITO DUMAS Y el Lehg II

La mayor hazaña de VITO DUMAS:El primer hombre en dar la vuelta al mundo en solitario con su estupendo barco Lehg II.

Vito Dumas, “El navegante solitario” nació el 26 de septiembre de 1900 en Palermo (Buenos Aires). pasó su infancia en un campo de Trenque Lauquen, provincia de Buenos Aires.

Fue boxeador, nadador, aviador y navegante solitario siendo esta última su especialidad. También se destaco como artista plastico.

La sola referencia a sus raids es más que suficiente para comprender la dimensión que alcanza su figura.  Curiosamente, su vinculación con la náutica presenta intervalos que no son sino la prueba de la atracción que el mar ejercía sobre él, más allá de las decisiones obligadas por las circunstancias, que podrían mantenerlo alejado.

Pero el legado que dejaría Vito Dumas para la posteridad, serían sus navegaciones en solitario, marcando un hito en la historia de la Náutica nacional e inernacional.

La formación de Vito Dumas está enraizada con la actividad deportiva.  En su adolescencia no discrimina y vuelca su fortaleza en la gimnasia, el atletismo, la lucha, el boxeo incipiente, la natación…

En su juventud, a partir de 1923, hizo cinco intentos por cruzar a nado el Río de la Plata, en las que no logró su objetivo pero sí fortaleció, templó su espíritu.

Pero el legado que dejaría Vito Dumas para la posteridad, serían sus navegaciones en solitario, marcando un hito en la historia de la Náutica nacional e inernacional.

El 27 de junio de 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, partió para su mayor hazaña: la vuelta al mundo en solitario en el “Lehg II”. Luego de un año y treinta y seis días, por la temible ruta de los “cuarenta bramadores” y de tocar los puertos de Ciudad del Cabo, Wellington, Valparaíso y Mar del Plata atravesando el temible Cabo de Hornos, arribó el 8 de agosto de 1943 a Buenos Aires, quien lo recibió con buen afecto.

En septiembre de 1945, Dumas, fiel a su temperamento y con su inseparable “Lehg II”, decidió emprender una travesía más, navegar hacia el Norte, destino: Nueva York; su libro lleva el titulo de su viaje, El crucero de lo imprevisto, Buenos Aires, Montevideo, Punta del Este, Río de Janeiro, La Habana, Nueva York, Caerá, Montevideo, Buenos Aires. Sin haber podido recalar en el puerto de Nueva York, ni tampoco y a pesar de ser avistadas Azores, Madeira, Canarias e Islas del Cabo Verde, concretando de esta forma el doble cruce del Atlántico y recorriendo 17.045 millas en 234 días.

Posteriormente, trazó otro objetivo un poco menos desafiante: unir los puertos de Buenos Aires y Nueva York, en una sola escala, 7.100 millas, 117 días, proeza que logra en 1955 con su nuevo barco, el “Sirio”, una embarcación más pequeña aún que el Legh II. Esta última se conserva actualmente en el Museo Naval de la Nación ubicado en la ciudad de Tigre.

Falleció el 28 de marzo de 1965, siendo víctima de un derrame cerebral.[2] Una calle de Buenos Aires lleva su nombre en su homenaje

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